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¿Juegos competitivos o juegos cooperativos?

Dada la realidad de querer fomentar el juego no solo como un medio de diversión sino como una herramienta de aprendizaje, es cada vez más común la indecisión a la hora de elegir lo que es mejor para los/as niños/as: ¿un juego competitivo o uno cooperativo?

¿Juegos competitivos o juegos cooperativos?

     Actualmente, tenemos una amplia gama de juegos infantiles y juveniles para elegir. De hecho, los podemos ver cada vez más en casa, reuniones con familia y/o amigos, en las aulas…

     Es bien sabido que el adulto juega (y nunca mejor dicho) un papel importante para gestionar correctamente el juego y se puedan alcanzar una serie de objetivos determinados. 

     Veamos los pros y los contras de estos dos tipos de juegos.

 

LOS JUEGOS COOPERATIVOS

 

     Son aquellos en los que prima la diversión en equipo sobre la competición. Suelen ser juegos en los que los niños se organizan en grupo. En esta modalidad de juego, a lo que más importancia damos es la participación, al esfuerzo conjunto y a la suma de habilidades de todos, aunque no se consiga ganar la partida. 

     El trabajo en equipo es muy beneficioso para nuestros/as peques. Si se gestionan correctamente los juegos cooperativos, podemos fomentar una serie de factores positivos gracias a los cuales podemos evitar las frustraciones por la derrota de los más pequeños y haciendo que no se sientan presionados por ganar. Estos factores son los siguientes:

- Ayudar al resto del equipo y a tener empatía.
- Relacionarse y comunicarse con los demás.
- Compartir objetivos, metas, éxitos y opiniones.
- Confiar en los demás.
- Ser capaz de resolver conflictos.
- Organizar y coordinar las tareas o el trabajo.
- Aprender nuevas destrezas y aptitudes o habilidades, y respetar las de los demás.
- Tomar la iniciativa y respetar la de los demás.

     En contraposición, si no se gestionan correctamente,  pueden derivar a una serie de factores menos agradables:

- Adoptar una actitud egoísta y querer imponer las decisiones por encima de la de los demás.
- Reaccionar negativamente ante jugadores menos capacitados o que no consiguen los objetivos.
- Tener la comodidad de que el resto haga el trabajo pero poder seguir compartiendo el éxito.

 

LOS JUEGOS COMPETITIVOS

 

     Son aquellos en donde varios peques participan de manera individual, cuya finalidad es alcanzar una determinada meta o un logro. En esta modalidad de juego se impone el objetivo personal e individual por encima del colectivo.

     En primera instancia, todos conocemos más este tipo de juegos por favorecer factores que pueden llegar a ser perjudiciales para los/as niños/as. Por no gestionarse debidamente, pueden llevar a una serie de resultados que exponemos a continuación:

- Crear desconfianza en uno mismo y hacia los demás.
- Inhibición de aptitudes
- Crear sentimiento de fracaso si pierde la partida
- Crear sentimiento de frustración por no entender el juego o no tener la capacidad para desarrollarlo

     Sin embargo, aunque el término competitividad refleja una idea de confrontación, no debe entenderse solo como un concepto negativo. Son de suma importancia para estimular diversas habilidades no sólo físicas, sino también intelectuales.

     Lo importante es, mediante estos juegos, demostrar a los/as niños/as y jóvenes hay una serie de propósitos que deben ser el centro de la competición, para desacoplar así el término competición de la rivalidad, la agresividad o simplemente la victoria o la derrota. Estos propósitos, cruciales para el desarrollo personal, son:

- Explorar las propias posibilidades y limitaciones en comparación con los demás.
- Estimular el esfuerzo y el deseo de superación individual.
- Evidenciar aptitudes destacadas en las capacidades desarrolladas en el juego.
- Fomentar la deportividad: saber que hay veces en las que se puede ganar, y otras, en las que se puede perder.

     El último factor es quizás al que más podríamos enfocar. Como en la vida misma, hay veces que se gana y otras que se pierde. Hay veces que conseguimos lo que nos proponemos y otras, no. Esto es de vital importancia para inculcar a los/as peques y jóvenes, y así evitar posibles frustraciones y desmotivación. 

     En conclusión, no hay que desestimar un tipo de juego porque solo tengamos conocimiento sobre los posibles resultados que creemos negativos. La premisa está en saber gestionar y llevar a cabo correctamente el juego, guiando a los/as peques y jóvenes (siempre recomendable) con una previa planificación de aptitudes que queremos fomentar.

Publicado el en Juegos de Mesa
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